Una mirada rápida a las reformas en Vietnam.

El principal valor de la historia es la inmensa fuente de conocimiento que representa. Quien no aprende de ella, está condenado a repetir una y otra vez los mismos errores. Desgraciadamente en Cuba esta lección muchas veces se olvida.

Deseo en este comentario resumir de forma rápida los detalles más trascendentes en las transformaciones económicas que se han producido en Vietnam después de su reunificación. Creo que es muy importante analizar los detalles del proceso para tomar algunas enseñanzas básicas.

Según mi perspectiva en el documento conocido como “Los lineamientos”, encontramos el tipo de políticas contradictorias y ambiguas que en algunos casos fueron puestas en práctica en el país asiático y que con posterioridad debieron ser cambiadas por su inoperancia.

Los años posteriores a la reunificación de Vietnam pueden ser separados en diferentes períodos. Estos períodos se distinguen por las diferentes estrategias económicas que el gobierno siguió para rebasar las crisis que enfrentaba y empujar al país en la vía de un desarrollo sostenido. En este comentario me referiré principalmente a los tres primeros.

El primer período de 1975 a 1980 se caracterizó por un gran esfuerzo para la reunificación del Sur y del Norte. Dicho esfuerzo consistía esencialmente en la colectivización y nacionalización de la economía de Vietnam del Sur. Tanto la industria como la agricultura debían pasar por dichos procesos. Durante este período aproximadamente 30000 empresas privadas fueron clausuradas [1], desarticulando la economía local. Los planes quinquenales fueron incumplidos y el país se sumergió en una profunda crisis. El promedio de arroz per cápitaalcanzaba solo 300 kg al año. El país sufrió desde escaseces de productos básicos, hasta hambrunas y la deuda igualaba al ingreso anual [2].

Comienza entonces el segundo período, del 1980 al 1985. El gobierno buscaba detener la profunda crisis y dar un impulso a la economía. Se decide desacelerar las transformaciones socialistas y permitir que algunos factores del mercado cumplan su función. El primer paso fue autorizar a los pequeños propietarios a que una vez cumplidas sus cuotas, pudieran comercializar el exceso. Este paso no se dio sino después de un forcejeo entre los reformistas y los de línea dura del Partido.

En el sector industrial también ocurrieron reformas similares que permitían vender los excedentes dentro de un régimen de libre mercado. Sin embargo, los de línea dura mantenían una fuerte influencia y ejercían un esfuerzo constante por la colectivización, lo cual no permitió que estas pequeñas aperturas tuvieran un mayor impacto en la economía del país.

Las consecuencias no se hicieron esperar, en 1986 Vietnam se encontraba frente a otra crisis, altos niveles de inflación reflejaban el desbalance presupuestario.

Con este escenario en 1986 se realiza un nuevo congreso del partido donde se habla de “renovación” y de una “Economía de Mercado con Orientación Socialista”, un concepto muy difícil de comprender desde la vieja ortodoxia comunista.

El principal sector económico de Vietnam, la agricultura, fue privatizado. También se abrieron restaurants, tiendas y se dio fin al monopolio estatal sobre el sector de las exportaciones e importaciones. Se estimuló la inversión extranjera con preferencias impositivas, se permitió que los inversionistas pudieran disponer con toda libertad de sus ganancias y se permitió la libre flotación de la moneda, es decir, el mercado fijaría el tipo de cambio [2].

Sin embargo, diversos aspectos de la economía planificada permanecían vigentes, lo cual creó distorsiones entre el mercado y el sector estatal, provocando desbalances macroeconómicos y consecuentemente altos índices de inflación.

En el año 1989, cuando el país estuvo frente a una nueva crisis con una inflación de 400%, fue evidente la necesidad de transformaciones aun más profundas. Es entonces que el gobierno decide liberar los precios y acabar con las dualidades, tanto en el sector comercial como el financiero, que provocaban efectos de distorsión.

Como resultado de estas nuevas medidas la producción de arroz saltó de 15 a casi 24 millones de toneladas métricas de 1987 a 1993, pasando así de ser una economía importadora a exportadora.

Sin embargo, después de estos éxitos el gobierno vietnamita no ha seguido profundizando las transformaciones con el mismo ritmo al que estuvo forzado por las crisis recurrentes de los ochentas. No obstante reformas más moderadas han sido implementadas y han contribuido a mantener el desarrollo económico del país.

Los cambios más recientes han estado dirigidos al sector del comercio, las finanzas, la inversión extranjera y al sistema legal. Todos ellos buscan facilitar el funcionamiento de la economía aunque resultan todavía insuficientes.

La siguiente tabla muestra el crecimiento del PIB a medida que se implementó la liberalización de la economía:

Año

PIB (en millones de nuevos Dong)

1980

5,713

1985

100,464

1990

41,955,000

1995

228,892,000

2000

441,646,000

2005

806,854,877

Fuente: Fondo Monetario Internacional

Otro dato muy importante es que según el reporte del Banco Mundial la inflación cayó de 308% en 1989 al 9.3 en 1994.

Es muy interesante establecer una comparación entre Corea del Sur y Vietnam en cuanto crecimiento y desarrollo, pero este análisis lo haré en próximos comentarios. He restringido todo el análisis en este artículo solo al aspecto económico. Sin embargo resultas evidente que toda sociedad necesita para su prosperidad gozar no solo de libertades económicas sino también políticas, y Vietnam no es una excepción.

Puede concluirse diciendo que sería irresponsable tomar un camino que sabemos fallido. Implementar transformaciones a medias, solo prolongará la crisis y postergará una caída aun más abrupta, caída que más temprano que tarde nos golpeará. No se debe desechar la experiencia vietnamita y debemos ir lo más a fondo posible para atacar los problemas desde su raíz, permitiendo que los cubanos desarrollen sus potenciales a plena capacidad.

Cuba posee un gran potencial para su desarrollo, especialmente posee una diáspora ávida por invertir y ayudar al desarrollo del país. Es importante que se den los pasos necesarios para que el capital humano y financiero comience a fluir.

Una economía pujante necesita de garantías y facilidades así como de un marco legal claro y transparente, de lo contrario seguiremos dando vueltas en círculos y justificando una y otra vez los descalabros.

Bibliografía

1)Riedel James, Comer Bruce. Transition to a market economy in Vietnam.

2)Tat Thang Bui. After the War: 25 years of economic development in Vietnam.