Ley de empresas, perestroika y neocastrismo. II parte

Por Antonio G Rodiles

El castrismo ha lanzado una reforma de la empresa estatal socialista como novedoso m√©todo para intentar revivir la precaria econom√≠a en la que vivimos desde hace m√°s de 60 a√Īos. Menciona la promulgaci√≥n de una nueva Ley de Empresas, programada para el 2022, como el sustento jur√≠dico de tales ‚Äúreformas‚ÄĚ.

Qué de novedoso hay en este anuncio? Hagamos algo de historia.

En el a√Īo 1992, el economista oficialista Jos√© Luis Rodr√≠guez, posteriormente nombrado ministro del ramo, mencionaba en un ensayo, que durante el pleno del Comit√© Central del PCS de la URSS, celebrado en junio de 1987, se adoptaron un grupo de medidas que resum√≠a en los siguientes puntos:

  • Ampliaci√≥n de los m√°rgenes de independencia y responsabilidad de las empresas.

  • Transformaci√≥n radical de la direcci√≥n centralizada de la econom√≠a.

  • Reforma radical de la planificaci√≥n, formaci√≥n de precios, mecanismos financieros crediticios y adopci√≥n del comercio al por mayor.

  • Creaci√≥n de nuevas estructuras que aseguren la profundizaci√≥n de la especializaci√≥n y cooperaci√≥n, as√≠ como la incorporaci√≥n de la ciencia a la producci√≥n.

  • El paso de un sistema de direcci√≥n centralizado a uno democr√°tico, al desarrollo de la autogesti√≥n y del potencial humano.

Rodr√≠guez a√Īad√≠a, que si bien las medidas eran formalmente inobjetables, vistas de conjunto, rebasaban el perfeccionamiento econ√≥mico socialista e introduc√≠an elementos que pon√≠an en peligro, la existencia del propio sistema.

Efectivamente, estas medidas que daban paso al proceso conocido como perestroika, dirigido por Mijail Gorbachov, culminaron con el fin de la confederaci√≥n y del comunismo sovi√©tico. Sin embargo, para la nomenclatura en el poder, era evidente la necesidad de las reformas como √ļnica v√≠a para evitar el colapso econ√≥mico.

En diciembre de 1988 los soviéticos daban fin al monopolio estatal en el ámbito del comercio exterior. En el sector agrícola se introdujeron transformaciones relacionadas con la forma de propiedad. Se autorizó el arrendamiento de tierras estatales por trabajadores individuales o cooperativas.

En mayo del mismo a√Īo se promulg√≥ una ley para equiparar, las cooperativas no agropecuarias con la empresa estatal. Estas cooperativas se convirtieron en fuentes de especulaci√≥n y enriquecimiento sin que aumentara la producci√≥n o servicios a la poblaci√≥n. En m√ļltiples casos, eran creadas por los conocidos directores rojos o asociados a ellos. Dado el malestar generado, se estableci√≥ una pol√≠tica de precios y se restringieron, en la esfera comercial, las actividades de las mismas.

Durante 1989, la política económica soviética sigue buscando soluciones mediante la liberalización económica y transformaciones de las relaciones de propiedad. También se tomaron medidas anti inflacionarias regulando los precios de los productos alimenticios.

En ese a√Īo se dispar√≥ el mercado negro y se estima que alcanz√≥ a suministrar el 40,7 % de los alimentos que consumi√≥ la poblaci√≥n. El comercio de alcohol representaba del orden del 2.2% del PIB, el de la gasolina entre 30% y 65% del total de la gasolina vendida en las zonas urbanas, los choferes del transporte p√ļblico cobraban directamente a los pasajeros y a su vez deb√≠an tener total cuidado de sus autobuses.

En agosto se ampli√≥ la independencia econ√≥mica de las empresas estatales modific√°ndose la ley de 1987. La falta de resultados estimulaba las discusiones sobre cu√°l ser√≠a el m√©todo m√°s apropiado para transitar hacia una econom√≠a de mercado. Se consider√≥ aplicar un programa de shock como el implementado en Polonia que ten√≠a como antecedente el ‚Äúplan de los 400 d√≠as‚ÄĚ de Grigory Yavlinsky. Mientras tanto segu√≠a el debate sobre la reforma monetaria y de precios.

Todas las medidas descritas no lograron los efectos que pretendían y en 1991, frente a la crisis económica y política, se desintegra la confederación y Rusia apuesta por medidas de más calado de la mano de Boris Yeltsin. Se desarrolla un proceso de privatización y liberalización cargado de irregularidades y contradicciones. Los directores rojos y los nuevos oligarcas serán piezas fundamentales, marcando el proceso.

La economía de un país necesita de una dinámica orgánica y no una especie de Frankenstein. El castrismo con su ineficiencia sistémica está inmerso en un escenario similar al de la URSS, donde el inmenso aparato represivo y de control, sumado a las sanciones económicas de la actual administración norteamericana juegan el mismo papel que el desgaste económico de los soviéticos, dado por la carrera armamentista de la Guerra Fría.

Las medidas propuestas recientemente por un grupo de economistas oficialistas, publicadas en el periódico trabajadores, son un remake o refrito de lo antes expuesto. En este caso hay que adicionar la presencia del conglomerado militar GAESA que constituye la supra institución que monopoliza y controla la economía cubana, la cual formalmente no es fiscalizada por ninguna otra instancia del Estado.

Desde la aparición de los llamados lineamientos, han anunciado, o implementado en algunos casos, la renovación de las formas de propiedad, y también han decretado la relación entre sus distintas formas, es decir: estatal, cooperativa y cuentapropismo. Sin embargo, en la práctica los anuncios solo han servido a contados casos que ejemplifican el tráfico de influencias existente en el sistema.

Hasta el momento las maniobras ejecutadas por el castrismo no han tenido el resultado que ellos esperaban. Los movimientos zigzagueantes no han permitido ni siquiera una estabilidad en el mediano plazo.

La nueva promoci√≥n y ampliaci√≥n de directores rojos, estar√° marcada por un incremento notable de la corrupci√≥n. La ambig√ľedad en la forma de propiedad (al estilo de un usufructo), convertir√° las nuevas prerrogativas en posibilidades de saquear un bot√≠n, que siempre resultar√° ef√≠mero e incierto. Al final los favorecidos buscar√°n un proceso del tipo de privatizaci√≥n espont√°nea, que de darse, vendr√° labrando el camino del neocastrismo.

El régimen está en un cuello de botella, si no se mueve su sistema se desmorona; si reforma, entrará en su período de mayor incertidumbre.