Entre #CubaBoicot y el estalinismo

Debate sobre el proyecto de Constituci贸n en Cuba

LA HABANA, Cuba. 鈥 El r茅gimen esta presto a realizar un nuevo acto circense con el que busca legitimar a sus herederos de cara al interior y exterior de la Isla. Intenta que una masiva asistencia a las urnas del fraude afinque al grupo de relevo, que ya no forma parte de la mitolog铆a castrista.

Muchos abogamos por el boicot, pero inexplicablemente se ha logrado colocar tambi茅n la idea de que asistir a la farsa y votar 鈥淣o鈥 ser铆a la acci贸n primaria de rebeld铆a. Comprendo que algunos cubanos se muestren confundidos en ese sentido, pero no tengo dudas de que el r茅gimen trabaja fuerte en promover la opci贸n de asistir a sabiendas que es el paso inicial para validar su enga帽o.

El secretario del llamado Consejo de Estado, Homero Acosta, lo dec铆a muy claro hace unos d铆as: 鈥淟a principal tarea es que vayan todos los cubanos a votar鈥.

Si bien hay un grupo de elementos t茅cnicos que se pueden aludir para boicotear esta farsa constituyente, las razones pol铆ticas y 茅ticas son las que muestran mayor peso:

1. Ra煤l Castro y su c铆rculo cercano est谩n enfocados en legitimar ante el mundo la transferencia de poder a sus herederos despu茅s de 60 a帽os de abusos y violaciones.

2. El castrismo no posee el mandato ni la legitimidad para convocar a ning煤n proceso electivo. Mucho menos a una constituyente.

3. No ha existido un proceso constituyente con la participaci贸n de distintas fuerzas pol铆ticas. El texto final no puede ser llamado una Constituci贸n pues no constituye un pacto social que abarca a toda la sociedad. El documento viola en letra los derechos y libertades fundamentales.

4. Escoger la fecha del 24 de febrero, marcada por el asesinato de los j贸venes de Hermanos al Rescate, constituye un acto deliberado de cinismo que busca enmascarar sus m煤ltiples asesinatos y cr铆menes.

5. La legitimaci贸n del fraude tiene que venir acompa帽ada de una asistencia masiva. Cierto porcentaje de votos 鈥淣o鈥 le dar铆a un toque de credibilidad y alegar铆an que es reflejo de un ejercicio democr谩tico.

6. El voto 鈥淣o鈥 t茅cnicamente no representa un rechazo al sistema sino a la 鈥渘ueva Constituci贸n鈥. Si ganara el 鈥淣o鈥, dejar铆a vigente la Cara Magna actual, incluyendo el texto de 1976, el cual resulta m谩s estalinista e impresentable que el que buscan imponer.

7. No existen mecanismos de monitoreo que permitan denunciar un fraude representativo en el conteo. Para un total de m谩s de 25.000 mesas y m谩s de 120.000 agentes del r茅gimen se necesitar铆an m铆nimo 50.000 activistas con la posibilidad de operar con total libertad. Hablar de uno o dos centenares de observadores independientes implica menos del 1% de la cifra necesaria.

8. No existe posibilidad de monitoreo en los conteos a nivel provincial y nacional. En esas instancias solo son la Comisi贸n Electoral Nacional y las comisiones electorales provinciales las que tienen acceso. Comisiones que en su totalidad son designadas por el r茅gimen.

9. Solo el castrismo ha desarrollado una brutal campa帽a en todos los medios de comunicaciones y espacios p煤blicos. Quienes invitan a asistir y votar 鈥淣o鈥, o quienes impulsamos el boicot, no solo no hemos tenido ninguna v铆a para lanzar nuestro mensaje sino que su divulgaci贸n es penada.

10. La llamada Ley Electoral no solo viola en letra las normas b谩sicas de una democracia, tambi茅n es violada en la pr谩ctica dada la infinita necesidad del r茅gimen de imponer su voluntad. El castrismo juega ambos papeles, juez y parte. No hay observancia de actores independientes locales ni for谩neos.

11. Participar en la farsa sin poder mostrar pruebas significativas del fraude lo obligar谩 a asumir las 鈥渓eyes y normas complementarias鈥 por estar en consonancia con el 鈥渆sp铆ritu鈥 del nuevo texto. Es decir, la Ley 88, conocida como Ley Mordaza; la Ley Electoral, el C贸digo Penal 鈥揷on las correspondientes figuras de propaganda enemiga y la peligrosidad social predelictiva entre otras鈥, y el Decreto 349, por solo citar algunos ejemplos.

La experiencia previa de participaci贸n en una farsa electoral del r茅gimen, apenas hace un a帽o, deber铆a ser conclusiva. No se permiti贸 ni las candidaturas, ni el m铆nimo monitoreo no oficial. Los activistas fueron amenazados, violentados e incluso arrestados.

Los cubanos hemos mencionado en m煤ltiples ocasiones que los venezolanos no escucharon nuestras advertencias. Debemos mirar a Venezuela para comprender lo que conlleva intentar jugar con herramientas democr谩ticas con un r茅gimen de corte totalitario. El desespero de algunos actores pol铆ticos no oficialistas por ser tomados en cuenta por el r茅gimen constituye una gran debilidad y la inteligencia del castrismo lo sabe.

El escenario general es muy desfavorable para la familia Castro y allegados. Aprovecharlo depender谩 tambi茅n de frenar las jugadas de su sinuoso sistema de inteligencia y de no dejar que ganen tiempo, variable que han demostrado saber manejar, regalando fantas铆as y falsas expectativas.

(Publicado originalmente en Diario Las Am茅ricas)

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