Empresa estatal socialista, perestroika y neocastrismo

Por: Antonio G. Rodiles

Hace diez a√Īos el r√©gimen vend√≠a a la comunidad internacional y sobre todo a la administraci√≥n de Barack Obama, que en Cuba exist√≠a un proceso de reformas con eje en el llamado cuentapropismo. Se trat√≥ en esencia de una jugada pol√≠tica que justificar√≠a el posterior ‚Äúdeshielo‚ÄĚ.

Ante el incremento de las sanciones económicas por parte de la actual administración, la profunda crisis que se vive en la Isla y la experiencia acumulada en Venezuela, el régimen cubano se apresta a usar alternativas más audaces para su sobrevivencia.

El peri√≥dico oficialista Trabajadores public√≥ un paquete de medidas las que, seg√ļn, a solicitud de Miguel Diaz Canel, promueven un grupo de economistas. Las propuestas buscar√≠an la renovaci√≥n de la econom√≠a estatal e incluir√≠an contenidos para una futura ‚ÄúLey de Empresas¬Ľ en la Isla. Dentro de las medidas est√°n:

1. separar las funciones estatales y empresariales

2. descentralizar el comercio exterior

3. crear mayores incentivos financieros para la exportación y la sustitución de importaciones

4. cambios en el sistema bancario que favorezcan un mayor acompa√Īamiento de las empresas

5. relaciones transparentes y legítimas entre todos los actores económicos

6. mayor autonomía empresarial, que las entidades puedan escoger su modelo de gestión, definir sus proveedores y clientes, precios, salarios y cargos propios

7. formar directivos y hombres de negocios, experimentación gerencial

Este paquete recuerda la misma lógica que durante el período de la perestroika en 1988 promovió Mijail Gorbachov para luego introducir reformas más profundas.

Examinemos c√≥mo funcionaron en aquel contexto, hace m√°s de treinta a√Īos y su proyecci√≥n en la situaci√≥n actual de la Isla.

Mientras Gorbachov trataba infructuosamente de estimular la econom√≠a sovi√©tica la crisis pol√≠tica y social se acrecentaba. Una vez que se produce la desintegraci√≥n de la URSS, Boris Yeltsin toma el mando y comienzan nuevos intentos por salir de la profunda depresi√≥n. Los actores reformistas sent√≠an premura por privatizar las empresas para evitar que la nomenclatura frenara el proceso de reformas. Dentro de ese contexto toman partido los directores rojos, cuadros de esa nomenclatura comunista, quienes a cambio de aceptar un giro en el rumbo pol√≠tico se adue√Īaron de las f√°bricas por ellos administradas y generar√≠an un ambiente de rapi√Īa.

Los directores rojos terminaron convirti√©ndose en un freno para las transformaciones econ√≥micas. Estos cuadros recib√≠an los r√©ditos personales esperados, tributaban a sus aliados pol√≠ticos pero tem√≠an una competencia real en el plano empresarial. Seg√ļn algunas cifras menos del 2.5% de los directores rojos hab√≠an sido despedidos para finales de 1994. El escenario empresarial ruso no se desmonopoliz√≥ y fue testigo de una guerra entre los distintos actores por hacerse de las mayores empresas y establecer lealtades con agentes de poder. Gazpron fue un caso claro, Viktor Chernomyrdin, primer ministro durante el per√≠odo de Yeltsin se convirti√≥ en el primer director de dicha empresa y acumul√≥ una fortuna estimada en 8 mil millones de d√≥lares.

Muchos describen el final del comunismo ruso como un momento donde prim√≥ un vac√≠o institucional. Sin embargo, especialistas como Anders Aslund aseguran que este per√≠odo fue conducido por los directores rojos que usaron las anomal√≠as institucionales y la incompatibilidad entre las pol√≠ticas implementadas con la econom√≠a de libre mercado para obtener beneficios personales y de grupo. Ejemplo de estas pol√≠ticas espurias son: forzar tasas de inter√©s, distorsi√≥n de precios, m√ļltiples tasas de cambio monetario, emisi√≥n desproporcionada de moneda, entre otras.

Cuando analizamos las propuestas presentadas en el peri√≥dico oficialista observamos pasos hacia la entrega de empresas en una especie de usufructo a los nuevos ‚Äúdirectores o gerentes rojos‚ÄĚ. Los puntos 1,2,3,4 preparan las condiciones para la implementaci√≥n del punto 6.

Un elemento crucial dentro de estas medidas sería el relacionado con los bancos. Es un criterio generalizado que en los países ex comunistas la mayor fuente de corrupción surgió en estas instituciones. Desde el manejo de créditos blandos hasta el uso fraudulento de los tipos cambiarios dieron amplias posibilidades de hacerse de fuertes sumas de dinero.

En el caso cubano, el sistema bancario y financiero del castrismo se encuentra bajo la total égida de GAESA manejado por López Calleja. La actual designación de Manuel Marrero como primer ministro, facilita a esa élite determinar las inversiones de interés. Recientemente, también las remesas desde el exterior han pasado a ser oficialmente controladas por este conglomerado militar.

Todo parece indicar que los cuentapropistas y las cooperativas agropecuarias y no agropecuarias tendr√°n que orbitar alrededor de las ‚Äúempresas estatales de nuevo tipo‚ÄĚ que incluir√°n la b√ļsqueda de muchos de sus insumos, convirti√©ndose en bisagras para intentar evadir las sanciones de los EU sobre las entidades militares y eje para el sector no estatal.

Con estas maniobras el r√©gimen intenta dar una soluci√≥n al dise√Īo econ√≥mico planteado durante el deshielo frente a la aplicaci√≥n del cap√≠tulo tres y cuatro de la Ley Helms-Burtom. Los voceros del castrismo lo han dicho muy claro: el objetivo es fracturar el embargo.

La ‚Äúprivatizaci√≥n de nuevo tipo‚ÄĚ que busca dar viabilidad al neocastrismo no solo enfrentar√° la falta de liquidez, el impago de la deuda, la inexistencia y ruina de una infraestructura b√°sica, tendr√° que lidiar con los altos niveles de corrupci√≥n existentes que se disparar√°n ante un escenario de gran incertidumbre.

Cuando los economistas oficialistas hablan de establecer ‚Äúrelaciones transparentes y leg√≠timas entre todos los actores econ√≥micos‚ÄĚ ponen sin dudas un toque de humor o cinismo. Recordar que el supra ministerio GAESA de la familia Castro posee todo el control econ√≥mico, no es supervisado por la Contralor√≠a General de la Rep√ļblica ni tiene obligaci√≥n alguna de rendir cuentas.

La llamada ley de empresas est√° anunciada para el 2022 un a√Īo despu√©s del pr√≥ximo congreso del PCC planeado para abril del 2021. Mientras tanto, como han declarado, todo se mantiene en ¬ęestudio‚ÄĚ.