Una mirada al escenario actual

Una mirada al escenario actual

Adrián Sosa, Antonio G. Rodiles, Camilo Ernesto Olivera

  1. Breve contextualización

Cuando en 1989 colapsó el bloque comunista de Europa del Este muchos sociólogos y analistas políticos compartieron la visión de Francis Fukuyama sobre el fin de la historia. Pensar en la democracia liberal como paso obligado a la modernización de las naciones goza de toda lógica y respaldo conceptual pero aseverar que las naciones se mueven ineludiblemente en esa dirección es una extrapolación desmentida por múltiples procesos sociales de los últimos 25 años. Afirmar que el camino imprescindible para alcanzar esa democracia pasa a través del desarrollo económico, aun sin exigir los derechos y libertades fundamentales, es un craso error que fortalece a los procesos autoritarios.

Basar el análisis en que algunas libertades económicas conllevan a un incremento de las libertades civiles y políticas tropieza con claros ejemplos que lo desmienten. Varios países de la órbita ex soviética incluyendo a la Rusia de Putin, junto a asiáticos como China, Vietnam y otros Latinoamericanos, han probado con creces lo efectivo que pueden resultar los totalitarismos y autoritarismos en sus posibilidades de adaptación.

El caso de nuestro país es muy simbólico, el régimen de la Habana logró sobrevivir al derrumbe del bloque comunista enfrentando una profunda crisis. Decisiones desacertadas de la comunidad internacional y una sociedad cubana fracturada, permitieron a Fidel Castro maniobrar y evitar el fin de la dictadura. La administración Clinton, en 1994, posibilitó el drenaje de toda la presión interna a través de un éxodo masivo, en un momento en que los cubanos mostraban un claro hartazgo hacia el régimen. La posterior aparición de Hugo Chávez, garantizó la sobrevivencia del castrismo por los próximos 15 años, en medio de un contexto más favorable y donde la principal opción para el cubano continua siendo, hasta hoy, escapar de la isla. La reciente crisis migratoria protagonizada por cubanos, que afecta a países de Centroamérica y a México en su frontera con EEUU, es un ejemplo.

  1. Actualidad
  1. Contexto Internacional

Las nuevas medidas de la administración norteamericana le abren el camino necesario para que la vieja elite transfiera el poder a sus herederos familiares y políticos. Venderse como la única opción de gobernabilidad y estabilidad ha logrado una victoria. Se les ha propiciado la urgente legitimidad que necesitan para sobrevivir e iniciar la trasmutación en el escenario actual.

La pasada Cumbre de las Américas es un claro ejemplo de esto. La presencia del Raúl Castro fue una señal de que la propia carta constitutiva del cónclave quedó inoperante y el dictador fue aplaudido sin ningún sonrojo. Para el asombro de muchos, el presidente Barack Obama llamó en reiteradas ocasiones Mr. presidente a Castro. La foto que captó todo el simbolismo del momento mostró a Raúl Castro, Barack Obama y al hijo del dictador, Alejandro Castro Espín ahora presentado como asesor de seguridad nacional. Entre las opciones del continuismo puede estar una sucesión dinástica, la garantía de continuidad del sistema solo es posible buscarla en la cúspide, ya que la base social se  encuentra visiblemente reducida.

La actual administración ha alegado que la anterior política hacia la Isla había fracasado y distanciaba a los Estados Unidos de América Latina. Sin embargo, debe considerar que los crecientes vínculos del régimen cubano con China, Irán, Rusia, Corea del Norte y otros países del área como Venezuela, Ecuador, Nicaragua entre otros, demuestran que este bloque de países, con políticas de corte autoritario, no esta interesado en integrarse al concierto de naciones democráticas.

A pesar del incremento represivo de los últimos meses el gobierno norteamericano  no desea resaltar el carácter violento del régimen,  buscando mantener adelante la agenda prevista. La promesa del levantamiento del embargo permitiría que algunos inversionistas interesados en el mercado de la Isla apoyen ese proceso de negociación, pero el nudo gordiano del tema Cuba ha sido siempre la dictadura. La ausencia de un Estado de Derecho y las violaciones de las normas internacionales hacen muy lento el proceso actual.

Los pasos dados por el presidente Obama dan oxígeno a una dictadura que está logrando grandes cuotas de influencia en la región a través de sus servicios de inteligencia y la experiencia acumulada en estos 56 años de control social. A esto hay que añadir la penetración en la región mediante el uso político de médicos, profesionales y técnicos en programas sociales, trabajadores a los que se les violan los más mínimos derechos aceptados por las normas internacionales.

Un supuesto pragmatismo de Estados Unidos, resulta una manera de conciliar lo irreconciliable. Las libertades fundamentales, no pueden tener un reacomodo. El pragmatismo, puede convertir el orden internacional en un aparato inoperante.

El uso de las instituciones estatales para desmontar o simular mecanismos democráticos, se ha convertido en una maquinaria de gran efectividad. En nuestra región la situación de Venezuela es la más alarmante, lamentablemente los mecanismos allí ensayados se convierten en modelos. Las elecciones, en múltiples casos, han pasado a ser un proceso para legitimar el poder de elites y el uso de grupos parapoliciales facilita el trabajo de control social sin que las violaciones de los derechos fundamentales y libertades tengan consecuencias legales para las autoridades.

Los recientes resultados electorales en Argentina y en Venezuela pueden darnos señales de optimismo pero debemos tomar en cuenta que estos regímenes o actores políticos no cejan en ejercer sus viejos vicios para retener el poder.

De afianzarse esos intentos,  pueden surgir organismos internacionales acordes con el autoritarismo. Resulta vital a este accionar una lectura sesgada de la Declaración de Derechos Humanos y los Pactos afines a ella. Usando los términos de quienes defienden esa posición, «una lectura particular de los Derechos Humanos». Consumado el hecho «la iglesia queda en manos de Lutero». El nuevo sistema regional que surja de dicha ingeniería, ni siquiera por accidente, seria critico de estos gobiernos. Cada quien interpretara el derecho internacional a su antojo.  En  sociedades sin una verdadera oposición, los actores serian tan solo los gobiernos antidemocráticos. Raúl Castro resulta sincero, cuando declara lo que es sociedad civil para el, las dependencias oficiales, con apariencia no gubernamental, del partido en el poder.

El régimen cubano justifica la existencia del actual sistema político, sobre la base del principio de la soberanía y la no intervención en los asuntos internos del Estado. Cualquier formula de gobierno,  debe tomar como premisa el Derecho Internacional para implementar sus particularidades. La defensa de la soberanía no puede justificar el detrimento de las normas internacionales, en especial lo referente a los acuerdos internacionales sobre Derechos Humanos.

El notable incremento del tráfico de cubanos a través de México ha sido coordinado en algunos casos por el crimen organizado, en especial el grupo de Los Zetas. Desde el año 2013, miles de cubanos han atravesado Centroamérica, desde Ecuador,  en transito hacia Estados Unidos. Muchos han logrado llegar y otros han sido victimas de asaltos o han muerto. En este sentido, la mas reciente crisis migratoria generada en la frontera de Costa Rica y Nicaragua es la punta del iceberg. Históricamente, el gobierno cubano ha utilizado las crisis migratorias como mecanismo de presión hacia Estados Unidos. Este elemento continuara teniendo peso en las relaciones entre ambos países en el futuro.

No hay pruebas contundentes de una posible conexión entre militares y agentes de inteligencia cubanos con militares venezolanos implicados en el creciente tráfico de drogas. Sin embargo, es natural la sospecha de estos vínculos, sobre todo por la gran influencia que los primeros están ejerciendo en esas instituciones militares y los círculos de poder. Una influencia semejante fue ejercida sobre el gobierno de Daniel Ortega, en tiempos en que este protegió en suelo nicaragüense al capo de la droga Pablo Escobar, durante los primeros años ochenta del pasado siglo.

  1. Contexto interno

El panorama general dentro de la Isla se muestra complejo. La miseria instaurada, el país completamente descapitalizado y disfuncional, un alto descontento social, corrupción generalizada y crecientes índices de marginalidad social, son parte del escenario. Por otra parte, el régimen tiene a su disposición cuerpos represivos entrenados en la impunidad, un poder judicial completamente sometido a la Seguridad del Estado, estructuras de tráfico de influencias y la prostitución de grupos sociales al poder político.

Analizar el contexto actual, estableciendo comparaciones con el castrismo clásico y rancio de Fidel y Raúl Castro resulta engañoso. La predecible y cercana desaparición física de la vieja elite abre paso a un escenario nuevo en el que los presuntos herederos necesitarán mucha más adaptabilidad hacia lo interno y externo tanto en lo político como en el plano económico. En este sentido,  la disyuntiva entre el neocastrismo y la democracia es vital para  el futuro del país.

La implementación de transformaciones cosméticas busca solo ganar tiempo y capacidad de maniobra a una clase política en mutación. El manejo de este punto plantea un gran reto para quienes desde la oposición buscamos destrabar la situación actual y a su vez rechazamos ser parte de la construcción de un nuevo autoritarismo.

La inmensa mayoría de los cubanos no espera nada de un gobierno que ha permanecido en el poder durante 57 años. La prensa oficial reconoce la poca asistencia de la población a las asambleas de rendición de cuentas, el espacio donde según la oficialidad, el pueblo ejerce el gobierno. En la apatía también hay una estrategia de resistencia, cualquier acontecimiento puede convertir el desencanto en voluntad política.

  1. Situación de los Derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales.

Las violaciones de los derechos fundamentales en Cuba, en especial los derechos civiles y políticos, están contempladas en el sistema jurídico vigente. El ejercicio pleno de estos derechos fundamentales, es considerado opuesto a los intereses “del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo”.

La llamada constitución, establece la propiedad y el control del Estado y del Partido Comunista sobre los medios de comunicación y difusión masiva. La Ley de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba, conocida como Ley Mordaza, prevé condenas de hasta 20 años a quienes intenten violar esa disposición.

No son reconocidos sindicatos, asociaciones civiles, profesionales y de derechos humanos que no profesen otra ideología que la del partido comunista. Quienes intentan organizar reuniones o fundar asociaciones independientes, pueden sufrir prisión, despido, hostigamiento o intimidación.

El Código Penal tipifica la “peligrosidad predelictiva” y se aplica según las normas de una supuesta “moral socialista”. Los arrestos, encarcelamientos y golpizas a activistas de derechos humanos, opositores políticos y periodistas independientes son recurrentes. Miles de cubanos han pagado, incluso con sus vidas, por el intento de ejercer sus libertades.

El uso de la violencia, por parte de grupos paralegales, como forma de control social, ha sido una de las prácticas más aborrecibles del castrismo. Al igual que la organización de actos de repudio contra disidentes y activistas de derechos humanos

Los derechos económicos también son violados y la capacidad y el carácter emprendedor del cubano lucha contra un régimen obsesionado con el control. La deprimida economía cubana y la profunda crisis en que se encuentra Venezuela añaden dosis de incertidumbre al futuro inmediato de la isla.

Desde que fueron anunciadas, las transformaciones económicas raulistas no han dejado de generar polémicas. Quienes desde un inicio aplaudieron las medidas, sin tener una valoración profunda de todos los elementos que limitan a micro o nano empresarios, se han visto obligados a moderar sus expectativas.

El sector de los llamados cuentapropistas no ha logrado ningún despunte y se ha nutrido principalmente de quienes antes ejercían sus oficios en total ilegalidad. Las profundas limitaciones impuestas por el Estado, solo permite ofrecer precarios servicios dejando fuera a todo el sector profesional.

No existen los derechos de propiedad y los cuentapropistas no tienen personalidad jurídica es decir no son ni siquiera micro empresarios. La carencia de un mercado mayorista y los altísimos tributos no permitirán a los emprendedores dejar de ser los clásicos microempresarios de la economía informal. Tampoco tienen licencias para exportar e importar.

El diseño económico remarcara las grandes diferencias que existen entre un sector con acceso al mundo de los negocios y compañías extranjeras, mayoritariamente compuestos por militares y familiares, y otros sectores totalmente marginados y viviendo en condiciones de miseria. Este diseño es un factor de tensión social que ira incrementando en el mediano plazo de continuar el castrismo estabilizando su construcción autoritaria.

La corrupción, los impuestos asfixiantes a microempresarios, total control del Estado sobre importaciones y exportaciones, ausencia de derechos de propiedad, forman parte de nuestro escenario.

Las inversiones extranjeras tampoco han encontrado nuevas garantías en la recién promulgada ley de inversiones extranjeras. La centralización de todos los poderes y las pocas garantías a la inversión ofrecen un escenario nada alentador. La falta de infraestructura en todos los sectores constituye un fuerte limitante a cualquier inversión que tomará tiempo en ser revertida. Sin embargo el deseo de llegar a un mercado virgen y ocupar posiciones ante un inminente levantamiento de sanciones de los EUA se convierte en un anzuelo que puede ser muy peligroso. No son pocas las empresas europeas, canadienses, mexicanas, entre otras, que han sido estafadas en la Isla.

El régimen por su parte solo puede ofrecer tierras, muchas de ellas confiscadas a dueños originales, mano de obra semi esclava y posicionamiento. No por gusto en los últimos años se ha realizado un minucioso inventario de todas las tierras y propiedades a lo largo de toda la isla.

El temor que el régimen siempre ha mostrado a las inversiones de cubanos americanos limita a un sector esencial de la nación cubana, que en otras condiciones estaría dispuesto a correr más riesgos en la inversión y sería un motor vital de la economía.

El régimen ha ratificado decenas de tratados internacionales en materia de Derechos Humanos, aunque se niega a hacerlo con los Pactos de DDHH de la ONU. Sin embargo, la mayoría de estas normas no han sido aplicadas al sistema legal, convirtiéndose en letra muerta.

Este difícil escenario limita el crecimiento de la sociedad civil y la articulación de los actores y grupos políticos que buscan posibles vías de solución a la crítica situación que vivimos.

En la pasada visita del ministro de relaciones exteriores español José Manuel García Margallo, este señaló dos elementos que sin dudas marcan un camino para comenzar a destrabar el problema cubano: la ratificación y sobre todo la implementación de los Pactos de DDHH de la ONU y la aplicación de las normas de la OIT. La primera, una demanda en la que trabajamos desde hace más de dos años en la campaña “Por otra Cuba” e integrada al Foro.

Sin embargo a partir del anuncio del pasado 17 de diciembre el tema derechos humanos y promoción de la democracia se han visto muy menguado en las agendas de la comunidad internacional al punto de ser borrados de los discursos de recientes visitantes.

  1. Del panorama opositor

Estamos viviendo dentro de la oposición un creciente interés en la búsqueda de mayor articulación que permita más alcance en el panorama político.

Dos visiones han prevalecido, la Mesa de la Unidad de Acción Democrática (MUAD) derivada del denominado Espacio Abierto de la Sociedad Civil, y la del Foro por los Derechos y Libertades.

La primera reúne, en su mayoría, a quienes apoyan la nueva política del presidente Barack Obama y esperan que en algún momento el régimen vaya otorgando mayores libertades.

La segunda se basa en la exigencia de pasos concretos contenidos en una hoja de ruta que garanticen la viabilidad de un proceso político con el régimen. La hoja de ruta del Foro pide siete puntos que están enfocados esencialmente en temas de carácter legal y tiene como lógica la implementación de los derechos fundamentales en el aparato jurídico y legal.

Esto implica la derogación de todos aquellos artículos que vulneran los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y guardan relación con las libertades de expresión, asociación y sindicación, reunión, movimiento, conciencia y de religión, económicas y culturales. Establecer las plenas garantías para el ejercicio de dichas libertades.

Si bien, el desangre social ocasionado por estos largos 57 años de totalitarismo han golpeado grandemente al país atomizando y fracturando al máximo la sociedad, es importante seguir impulsando una verdadera transición a la democracia y no aceptar un proceso fraudulento que postergue el sueño democrático.  El Foro ha puesto especial énfasis en el uso del espacio publico como escenario natural para hacer política.

La articulación de la sociedad aún bajo el régimen actual debe ocurrir con la participación de actores y sectores del exilio como factores de cohesión. Esto nos permite plantear el proceso de transición con una clara lógica transnacional.

Por otra parte, en el terreno político los opositores dentro y fuera de la isla tenemos el compromiso de evitar que el régimen logre convertirnos en figurantes o simples espectadores de una transferencia de poder. La necesidad de encontrar nuevos espacios no puede empujarnos a aceptar solo pequeños pasos que terminen creando un diseño que se estabilice sin que ofrezca las vías reales de una reconstrucción social e instituciones democráticas.

Por otra parte, los métodos represivos de los órganos  de inteligencia cubanos en contra de la oposición se están refinando y adoptan metodologías de contención y eliminación selectiva. Para esto, emplean el código Penal como herramienta. Su accionar, busca evitar la visibilidad de sus acciones en un contexto en que las nuevas tecnologías e internet se convierten en sus inevitables enemigos. Intentan mantener en niveles mínimos de visibilidad a la oposición, desestimulando su crecimiento nominal y presencia en las calles.

El papel que podrían jugar los servicios de inteligencia en un posible futuro neocastrista resulta enigmático y a tomar en cuenta.

  1. Perspectivas

¿Representa el neocastrismo una opción de estabilidad? o ¿debe la comunidad internacional acompañarnos en nuestra exigencia de promover un tránsito real a la democracia en la isla? Las experiencias en distintas regiones del planeta nos dicen que la permanencia del poder en las manos de quienes son parte de los regímenes totalitarios termina con las esperanzas de construir un nuevo sistema democrático.

El régimen seguirá moviendo sus fichas con más premura en la legitimación y diseño del neocastrismo. Los viejos jerarcas y sus aliados se sienten cómodos ante una administración norteamericana que les está ofreciendo mucho a cambio de nada y una Unión Europea que se ha alineado en la misma dirección. Si en cierto momento parecía que tendrían que hacer movimientos más audaces, la realidad está mostrando que ha sido suficiente con las pequeñas maniobras para encontrar la legitimación y el camino a nuevas inversiones.

En cuanto a la represión estamos viviendo un marcado incremento sobre todo en los arrestos y métodos violentos utilizados. La práctica de torturas, mediante las esposas fuertemente apretadas provocando heridas y cianosis de las manos, el uso de carros jaulas sometidos a altas temperaturas bajo el sol y casi nula ventilación, provocando asfixia de los detenidos, son parte de las técnicas que está aplicando el régimen para frenar e intimidar el creciente incremento de una oposición pacífica.

Si los cubanos quedamos al margen en este proceso de rediseño, no es difícil predecir que las tensiones sociales y la brecha entre los pocos privilegiados y las grandes mayorías, será un factor de gran preocupación para el futuro inmediato. Sin dudas el tema de la inseguridad que genere este diseño no solo irá ganando terreno al interior de la isla sino en la región.

Muchos de los planes de inversiones tendrán que reajustar sus tiempos, dada la incapacidad operativa del régimen y la ausencia de todo tipo de infraestructura. Es decir hablamos de períodos de 5 a 10 años para que haya un arranque en algunos sectores económicos mientras el deterioro social crece cada día.

El futuro de la región tendrá mucho que ver con la democratización o no de Cuba. Se afianza la relativización las libertades y derechos fundamentales, todo basado en un supuesto pragmatismo. Promover esta relativización en la estructuración de nuestras naciones constituye un hecho terrible. Nos debatimos los próximos 20 o 30 años como país y como región. La consolidación del neocastrismo implica la tácita validación del autoritarismo como forma alterna a la democracia en Latinoamérica.

El compromiso con la defensa de las libertades y derechos fundamentales y promoción de la democracia debe tener un carácter más definido y vertical.