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Studying the Intersection between Ideas Arts Public Policy & Social Action

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Condenamos los hechos de violencia durante la Cumbre de las Américas

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El pasado 8 de abril grupos asociados al régimen cubano intentaron sabotear las actividades programadas en la VII Cumbre de las Américas, cita en Ciudad de Panama, Panama. Estos esgrimieron la excusa de que “no podían compartir el espacio con otros cubanos”, los que, según ellos, “eran terroristas y mercenarios”.

Estos viejos y gastados argumentos esconden toda la intolerancia y el desprecio que ha sembrado el totalitarismo hacia todo cubano que desee una patria libre.

Aparecieron entonces, los acostumbrados gritos e insultos. Pocas horas después circulaba la noticia de que “un grupo de opositores, de dentro de la isla y el exilio, eran golpeados por turbas castristas en un parque público”

El régimen cubano ha construido una falsa sociedad civil diseñada para controlar y reprimir, incluso con violencia, las legítimas aspiraciones de ejercer la libertad de asociación. El hecho de que el señor Abel Prieto, asesor personal del dictador Raúl Castro, fuera el jefe de la delegación, de los supuestos grupos oficiales de la sociedad civil, habla por sí solo.

Agradecemos la oportunidad brindada por el gobierno panameño, de que la sociedad civil cubana participara de este evento y esperamos que se establezca como un precedente.

La genuina sociedad civil, debe jugar el papel que le corresponde en nuestra nación. En Cuba, aceptamos el desafío.

Consejo Coordinador

Raúl Castro, usted teme ser desenmascarado

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Antonio G. Rodiles

Su discurso en la cumbre extraordinaria del Alba reconfirma que usted y su grupo intentarán estar en el poder a todo costa. No importa si el pueblo cubano se hunde en la miseria y la desesperación, no importa si sus hijos continúan escapando de este desastre, ustedes pretenden permanecer y arrasar todo.

Le escuche decir que la “sociedad civil” cubana irá a desenmascarar a los mercenarios y sus patrones, vuelvo a recordarle que usted, su hermano y su grupo, son los mayores traidores y anticubanos y que sus voceros y represores son los verdaderos mercenarios.

Han encarcelado, han fusilado, han expulsado, han castigado, acosado y humillado a grandes cubanos, usted y su hermano pasarán a la historia como los peores hijos de esta tierra.

Si tan seguro está de sus patéticos voceros, ¿por qué impide que un grupo importante de cubanos pueda viajar a Panamá? ¿por qué impone limitaciones a nuestras libertades de movimiento? ¿por qué han cancelado pasaportes? Si no fueran tan siniestros usted y su banda, causaría risa su falso discurso.

No permitirán viajar a ex prisioneros del grupo de los 75 como: Ángel Juan Moya, Arnaldo Ramos Lauzarique, Eduardo Díaz Fleitas, Félix Navarro, Héctor Fernando Maseda, Iván Hernández Carrillo, Jorge Olivera, Marta Beatriz Roque Cabello, José Daniel Ferrer, Oscar Elías Bicet. A artistas como: Ailer González Mena y Tania Bruguera. A activistas como: Egberto Escobedo, Hugo Damián Prieto Blanco y Antonio G. Rodiles, entre otros.

Usted teme estar cara a cara frente a cubanos dignos, usted tiembla de solo pensar que escuchará frente a frente verdades punzantes y directas. Usted y su hermano, no son más que oscuros dictadores que lograremos echar para que este pueblo pueda de una buena vez vivir en libertad, paz y prosperidad.

Written by Antonio

marzo 17th, 2015 at 10:34 pm

Debate sobre Cuba entre Carlos Saladrigas y Antonio Rodiles

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Debate sobre #Cuba entre el empresario Carlos Saladrigas, presidente del Cuba Study Group, y Antonio Rodiles, director de Estado de Sats, el miércoles, 1ro de octubre de 2014 a las 8pm en Ahora con Oscar Haza de MegaTV

Antonio Rodiles y Carlos Saladrigas en el programa de Oscar Haza. Miami. Octubre, 2014

Leer en DDC El Rompecabezas de Saladrigas, artículo de opinión de Clive Rudd Fernández, desde Londres.

Written by Admon

septiembre 30th, 2014 at 7:40 pm

Estado de Sats en New York University

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Estado de Sats en NYU

El King Juan Carlos I of Spain Center, de la Universidad de Nueva York (NYU), presenta un panel de discusión con integrantes del proyecto independiente Estado de Sats.

En el acto, que tendrá lugar este viernes 26 de septiembre, participan Antonio Rodiles, director del proyecto, Ailer González, directora artística, y  el fotógrafo Claudio Fuentes.

Los BRICS y Cuba

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Programa de análisis sobre temas de actualidad.

Esta vez sobre los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y sus relaciones con Cuba a raíz de la visita de los presidentes de Rusia y China a La Habana.

Written by lia

agosto 13th, 2014 at 11:51 am

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Acción-homenaje #UnaLuzPorLosMios

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Written by lia

julio 20th, 2014 at 2:01 pm

«Toda discusión con el régimen debe basarse en el tema de los derechos y las libertades fundamentales»

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Foto Claudio Fuentes Madan

Un diálogo con Antonio Rodiles, coordinador de la campaña ‘Por otra Cuba‘ y director del proyecto Estado de Sats.

Por Pablo Díaz Espí

Publicado originalmente en Diario de Cuba

¿Cómo lees el momento actual en el interior del país?

Me atrevería a decir que estamos viviendo hoy la transferencia de poder de la “vieja guardia” a sus herederos, quienes andan desesperadamente en busca de legitimidad y de acuerdos. Enfrentarse a una Cuba sin sus progenitores no será tarea fácil y no pueden esperar a ese momento para comenzar a atar sus cuerdas dentro y fuera de la Isla.

El ciudadano cubano tiene cada día que lidiar con un poder que le demanda más obligaciones y en reciprocidad otorga muy pocos derechos. Las condiciones de vida se degradan con especial énfasis en sectores vulnerables, como los ancianos. Los supuestos nuevos empresarios nadan en un mar de corrupción y economía informal, y la estampida sigue siendo el objetivo de miles y miles de cubanos, especialmente los jóvenes.

El escenario opositor se encuentra en un claro reacomodo. La escapada de talentos y emprendedores ha generado un vacío muy sensible en el grupo de actores sociales que debían ser el empuje y sustento del cambio. La impunidad con que el Estado practica la violencia deja poco margen para que se puedan articular grupos políticos, pero el crecimiento del descontento genera focos que cada día son controlados con menos efectividad.

Acaba de darse a conocer una muy mediática iniciativa pidiéndole al Presidente Obama un alivio del embargo. ¿Qué crees?

Debemos ser muy claros sobre lo que deseamos para nuestra nación. Necesitamos, primeramente, el restablecimiento de las libertades y derechos fundamentales. La presión internacional, dentro de la que incluyo al embargo norteamericano, es muy necesaria para al menos contener la impunidad que goza el régimen totalitario. Si el ciudadano cubano sigue bajo total indefensión, el costo de los cambios políticos será muy alto. Han sido muy visibles por estos días ciertas actitudes que rayan en el masoquismo y que piden complacencia con quienes han devastado el país. Figuras visibles de la sociedad civil han resultado ser demasiado evasivas y poco claras en sus posicionamientos políticos, lo cual sin dudas brinda beneficios al régimen.

Si bien resultaría inmaduro y poco audaz cerrar todas las puertas, también resulta fatal movernos en un relativismo cómplice sin una base de principios o axiomas que rijan nuestro actuar.

La mentira y la simulación han regido por décadas en nuestra Isla, es hora de que la honestidad y la verticalidad ganen espacio en una nación que ha quedado muy golpeada en cuanto a principios se refiere.

Creo que pedir cambios hacia el régimen sin demandar el respeto a nuestras libertades, es un acto de desprecio hacia quienes enfrentamos directamente a la dictadura cubana, la decencia humana implica verticalidad ante quienes han sido verdugos de nuestra nación. Los que enarbolan un falso discurso de tolerancia y reconciliación y que en aras de la pluralidad de criterios esconden su oportunismo no despiertan mis respetos.

Los intentos de acercamiento del régimen con Estados Unidos se acrecientan a medida que la crisis política y social en Cuba aumenta. Por momentos, el enfoque de las relaciones bilaterales vuelve a ganar protagonismo en detrimento de la situación interna cubana.

La sobrevivencia del régimen siempre ha dependido de su capacidad parásita. Cuba es un país totalmente arruinado, sin la más mínima posibilidad de sustentarse, y los cubanos que están fuera de la Isla poseen un poder que no están usando mientras permiten al régimen seguir beneficiándose del chantaje emocional. Sin las remesas de Miami en la Isla, estaríamos enfrentado una situación aun más extrema.

Hoy los cubanos viven de las remesas enviadas por sus familiares, pero esos recursos no son suficientes para sostener el hipertrofiado aparato represivo. El capital necesario no lo obtendrá este de la Unión Europea, ni de China, ni de Rusia, ese capital solo podría venir del “imperio”. Paradójicamente, el “imperio” es la pieza clave para la sobrevivencia del neocastrismo y sobre él está todo el foco. No es extraño que el terreno de batalla en el tema Cuba se mueva a las relaciones Cuba-EEUU, siendo el régimen quien muestra el mayor interés en este desplazamiento. A los actores prodemocráticos no nos queda otra posibilidad que sostener ese duelo.

Sin embargo, es responsabilidad nuestra poner en primer plano el ineludible tema de los derechos y libertades fundamentales. Toda discusión debe ir encaminada a plantear esos derechos como condicionantes para cualquier interacción con el régimen. Las libertades fundamentales de los cubanos no deben ser negocio sino premisa fundamental.

Tengo entendido que la campaña Por Otra Cuba entra en una nueva fase. ¿De qué se trata?

Después de un año y medio sin una respuesta a la petición entregada en la Asamblea Nacional del Poder Popular, estamos convocando a que cada ciudadano cubano dentro y fuera de Cuba, entregue o envíe su propia queja demandando la ratificación de los Pactos de la ONU (firmados por el gobierno cubano en 2008), lo que implica por ley una respuesta del Estado en un período de 60 días. No es lo mismo omitir la respuesta a un ciudadano ante un pedido, que a miles de ciudadanos reclamando ese mismo pedido.

Por otra parte estamos adelantándonos a una posible maniobra de ratificación sin la implementación requerida. Creo que la posibilidad de empujar al régimen a ratificar es alta, no debemos sentarnos a esperar a que desarrollen una estrategia de evasión, sino que desde ahora mismo debemos tener preparada una respuesta ante tal realidad.

¿Qué ha logrado hasta ahora la campaña Por Otra Cuba?

La campaña ha tenido un incuestionable éxito al poner en un plano principal el tema de la ratificación de los Pactos, que es en esencia el tema de las libertades fundamentales. El ejemplo más notable es la exhortación que durante la pasada cumbre de la CELAC realizó el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, a que el régimen los ratifique.

Al mismo tiempo alrededor de la campaña se ha nucleado un grupo de activistas, profesionales y artistas que ven en esta demanda un vía concreta y efectiva de trabajar por la democratización del país. Entre la población se ha distribuido abundante material impreso y audiovisual con la colaboración de decenas de activistas. Podemos decir que hoy en día, gracias a la campaña, un mayor grupo de cubanos conocen sobre sus derechos.

Sin embargo, siendo realistas, sabemos que el trabajo apenas empieza. La implementación de nuestros derechos fundamentales conlleva un proceso de transición democrática y a nadie hay que decirle lo complicado de este tema tras 55 años de dictadura.

Algunos críticos, o más bien escépticos, argumentan que el régimen podría ratificar los Pactos y luego no implementarlos.

Creo que ese es uno de los escenarios más probables. El régimen se verá obligado a ratificarlos en algún momento no lejano y probablemente intentará hacerlo mediante reservas y aun así tratará de ser evasivo en su implementación. No obstante, el solo hecho de verse forzado a aceptar una demanda de la oposición constituye una victoria nuestra.

¿Cómo responder ante una posible ratificación que se intente usar como maniobra? Pues debemos tener ya listo todo un paquete de transformaciones necesarias en el marco jurídico y en otros órdenes que eviten la violación de los compromisos asumidos. Estamos trabajando en la identificación de todas las posibles violaciones a los derechos fundamentales en que incurre el ordenamiento jurídico actual así como reglamentaciones y disposiciones que se derivan de la estructura totalitaria del régimen y que violan en letra estos convenios internacionales.

Es importante aclarar que estas propuestas irían específicamente encaminadas a temas de directa conexión con los Pactos y no a aquellos que presumen un posible escenario democrático. Creo que no debemos perdernos en un abanico de posibilidades futuras cuando aun no sabemos qué rumbo tomaran las condiciones actuales.

En la campaña, en la nueva fase de la que hablas, ¿se trabajará en comisiones especializadas? Sé que hay algo sobre seguridad jurídica y política tributaria. ¿Por qué empezar por ahí? ¿Cuál es la situación actual y qué propone el borrador a partir del cual trabajan?

El marco jurídico de un país establece las reglas que prevalecerán en la dinámica sociedad. Sin un marco jurídico que garantice las libertades fundamentales el resultado de cualquier proceso resultara demasiado azaroso, nadie puede garantizar el destino final en una sociedad que se maneja mediante el clientelismo político, la violencia de Estado, la corrupción y la falta de unos principios básicos. Tendremos que llegar por alguna vía a restablecer los conceptos básicos que rigen en las sociedades modernas.

Por otra parte, la creación de una base jurídica para la aparición de una clase de micro, pequeños y medianos empresarios es esencial. Un sistema tributario eficiente es también una herramienta fundamental para crear las bases de un Estado sano.

Nuestro trabajo ha comenzado por las transformaciones básicas que tiene que sufrir la Constitución para que los cubanos recuperen sus derechos mínimos de ciudadano. El tema tributario es hoy otro de los que más está golpeando al cubano.

¿Hay otros ámbitos que consideran prioritarios?

Hay varias áreas que tendrán que ser reformadas ante la posible ratificación de estos convenios internacionales, y una de ellas es la de la educación. La desideologización de la educación y la posibilidad de los padres de escoger a qué tipo de escuela asisten sus hijos son un viejo anhelo y una demanda a reclamar con la mayor intensidad.

El sector educativo enfrenta una terrible crisis no solo material, sino de corrupción, y una falta clara de una política educacional. Sin olvidar el desastre que está provocando la ausencia de internet y libre flujo de información.

La interacción entre la oposición interna y las organizaciones del exilio se ha incrementado en los últimos tiempos ¿Te parece positivo el saldo del nuevo ámbito de trabajo? ¿Qué más podría o debería hacerse?

Considero que esta interacción es vital. No puedo decir que siempre haya sido para el beneficio de la lucha prodemocrática. Algunos actores políticos del exilio han tratado de imponer o estimular visiones poco ancladas dentro de la isla, visiones que presumen un escenario inexistente y que lejos de ayudar a un proceso de cambio generan situaciones contraproducentes. Los motivos o intereses son muchos, pero es evidente que varios factores deben sufrir cambios de fondo para que nuevos impulsos prevalezcan. Aciertos y errores son parte del proceso de maduración que debe ocurrir, los tiempos reclaman cambios sustanciales.

El trabajo conjunto entre todos los cubanos que sientan un compromiso con un cambio democrático debe pasar por una colaboración sostenida entre actores dentro y fuera de Cuba sobre todo en el área profesional, del conocimiento. Hemos referido que no se puede pensar la transición y la posterior reconstrucción de la nación sin una amplia participación de todo el capital humano que hoy vive fuera del país.

Sería un salto al vacío ignorar tanto y tanto talento que ha abandonado nuestra querida islita. Sueño con tener a mis amigos al lado trabajando por crear ese país que nos ha sido borrado por tantas décadas.

La Cuba postcapitalista

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“… que una nación sea soberana no garantiza que lo sea cada uno de sus ciudadanos. La libertad real solo se alcanza si se refiere e involucra a la persona en su integridad, no a las facetas abstractas de su existencia.”

Image and video hosting by TinyPictransnacionalidad por Garrincha

Alexis Jardines

¿Qué posibilidades puede tener el marxismo dentro de la cultura cubana? ¿Por qué el anexionismo es un estigma? Una Cuba libre resulta insuficiente, se necesita un cubano libre.

Defender al individuo concreto —o, al menos, al ciudadano real de carne y hueso— por encima de las abstracciones y de los símbolos rituales es el único modo de preservarse de los nacionalismos patrioteros, las dictaduras clasistas y las ideologías totalitarias. Está claro que el reclamo mambí de una “Cuba libre” es insuficiente; también —y más bien— lo que necesitamos es un cubano libre.

Ningún mérito histórico cabría esperar de una Revolución que no trasciende el ideario de sus rebeldes ancestros, quedándose atascada durante medio siglo en la aparente solución de un problema —la soberanía nacional— que parece superado por las propias condiciones del mundo actual.

Por otra parte, la soberanía no es más que una expresión de libertad formal. El hecho que todos seamos libres no significa todavía que lo sea cada uno de nosotros; el hecho de que una nación sea soberana no garantiza que lo sea cada uno de sus ciudadanos. La libertad real solo se alcanza si se refiere e involucra a la persona en su integridad, no a las facetas abstractas de su existencia.

Incluso a nivel de individuo, libre solo puede ser Juan Pérez y no sus representaciones, encarnadas en los roles que él desempeña en la familia y en la sociedad (médico, cederista, militante, obrero, intelectual, militar, deportista, delegado y, también, ciudadano, entre otros) tan proclives todos a la manipulación y al control.

Una realidad globalizada requiere de una mentalidad postnacional. Pensar en términos postcoloniales en un mundo postmoderno es algo que tiene más de quijotesco que de revolucionario. Así, el proyecto castro-marxista de una sola Revolución naufragó en medio del camino que conduce de la soberanía a la libertad.

En semejante contexto vale la pena reflexionar sobre la reforma de la enseñanza en Cuba. Pudiera decirse que a los Padres Fundadores (Caballero, Varela, Luz) les guió un sentimiento postcolonial.  El mérito de estos grandes maestros no debe  buscarse en la enseñanza de la filosofía, y mucho menos en la reforma de la filosofía, tarea para la cual no estaban capacitados. Su gran legado a la cultura nacional fue la reforma de la enseñanza, con especial atención a la filosofía. Una deliberada distorsión posterior los convirtió de maestros en filósofos, para articular una seudotradición de pensamiento filosófico cubano. Así, las tendencias positivistas de estos Padres Fundadores —que luego cristalizaron en Varona— se reinterpretaron “a la soviética”: los educadores se convirtieron en “demócratas revolucionarios” y fueron acoplados directamente al marxismo republicano tardío, con el propósito de inventar una tradición que legitimara la irrupción en la Cuba revolucionaria del marxismo soviético.

En lo que a la reforma de la enseñanza de la filosofía se refiere, desde el presbítero Varela no se ha retrocedido, pero tampoco se ha adelantado un paso. En nuestras universidades, la escolástica marxista sustituyó a la escolástica medieval y los brotes anti-manuales y anti-dogmas que hoy se observan no van más allá de las propuestas de Varela y de Luz en su época. Probablemente, el rescate de la tradición reformista en la enseñanza no sea factible sin un criterio postnacional, donde la ideología marxista quede reducida a una simple opción. Por ahora, el marxismo mantiene la dimensión de pensamiento único y sigue determinando una educación doctrinal y apologética. Por eso el laicismo de nuestra educación es bastante sui géneris: no se gana mucho con separar la Iglesia del Estado si este último asume funciones de naturaleza religiosa.

Aprovecho la ocasión para advertir del peligro que puede representar a estas alturas las reacciones de los propios marxistas de corte estalinista contra el manualismo, el dogmatismo y otras posturas que entre ellos mismos germinaron. No promueven de tal modo más que una falsa imagen crítica, ya que su extemporaneidad es, en realidad, conservadora. Es curioso, en las instituciones cubanas se fomenta hoy una crítica que no solo es orientada desde arriba, sino que responde a la realidad vivida en los años 70. El resultado es que la propia crítica enmascara la realidad presente, legitimando el statu quo. Por eso, en lugar de cambios, yo he preferido hablar de maniobras raulistas.

Tampoco representa una solución real la conversión de los otrora marxistas soviéticos al “marxismo postmoderno”. El marxismo y el pensamiento postmoderno pueden llegar a coquetear pero, en el fondo, son incompatibles. Un marxismo postmoderno es una contradicción en los términos, pues la postmodernidad es, en buena medida, postmarxista. No se olvide que una de las dos condiciones de partida del pensamiento postmoderno es —según Jean-François Lyotard— la incredulidad con respecto al metarrelato de emancipación,  es decir, al marxismo.

Una buena parte de los académicos cubanos cree haber encontrado una solución al vacío retórico que dejó la extinción del marxismo soviético refugiándose en el marxismo occidental, antes vilipendiado por ellos mismos y acusado de revisionismo, siguiendo las directivas de Moscú. Semejante reciclaje de la escuela de Frankfurt los hace anclarse, en cambio, a una modernidad preglobalizada y con herramientas conceptuales obsoletas como pueden ser las del freudomarxismo.

¿Qué posibilidades puede tener todavía el marxismo dentro de la cultura cubana? Yo diría que hoy es un espectro, que irá languideciendo cada día un poco más. No veo que en las condiciones de la Cuba actual el marxismo pueda aportar algo culturalmente significativo, sino que actúa, antes bien, como un lastre. Pudiera afirmarse, parafraseando a Ortega y Gasset, que lo que tiene de bueno el marxismo cubano es lo que tiene de cubano, no lo que tiene de marxista. Y no se tome esto como una manifestación de nacionalismo, sino como el reconocimiento de que el marxismo no logra prender en nuestra cultura y hasta nos impide comprender lo que sucede hoy a nivel planetario. Por consiguiente, nos las arreglamos mejor sin él. Se avecinan tiempos en que se volatilizará totalmente de nuestras vidas y de nuestras mentes, producto del rechazo natural que experimenta cualquier cuerpo social ante el pensamiento único, sobre todo cuando se trata de dosis tan altas y sostenidas.

Al mismo tiempo, no debemos confiar en que el marxismo sea tan solo una ilusión sin porvenir. Hegel dejó bien claro que todo lo que es llevado hasta su extremo se transforma en su contrario. Cabe esperar que sea la magnitud del propio rechazo del marxismo la que genere su consiguiente añoranza en generaciones futuras. Dicho de otro modo, el total olvido, la prolongada ausencia y, sobre todo, la demonización a que seguramente se verá sometido crearán las condiciones para que, trasmutado, florezca de nuevo.

La cosecha del miedo

Durante ese período de algo más de medio siglo de hibernación que ha vivido Cuba al margen del tiempo real, ha pesado como nunca antes sobre nuestras cabezas un estigma que hunde sus raíces en la Colonia. Adaptado a las nuevas necesidades de legitimación simbólica de un proyecto carente de estructura de plausibilidad, como lo es la Revolución, el rechazo del anexionismo reaparece bajo la glamorosa acusación de plattismo. La manera en que se ha estigmatizado históricamente a los simpatizantes de la cultura norteamericana ―y especialmente a aquellos, cuyo simple sentido común  los llevó a la idea de integrarse política y económicamente a Estados Unidos― denota cuán ajenas han estado las huestes nacionalistas a eso que se llama democracia.

La propaganda revolucionaria no solo impuso el modelo soviético y su adoración, sino que se las arregló para crear, no sin manipulación de la historia nacional, el terror irracional hacia la sola posibilidad de concebir una integración de Cuba al suelo norteamericano. La soberanía de Cuba ―o, más bien, su limitación― se hacía depender del tipo de relación que se estimulara con los vecinos del norte (definidos como enemigos de la nación).

Una relación amistosa y camaraderil caía inmediatamente bajo sospecha; una hostil, violenta y excluyente era gratificada en grado sumo. La cuestión personal y democrática de la elección, el respeto a la libertad individual y al derecho ciudadano, todo ello era y continúa siendo groseramente violado en nombre de la sagrada perreta antiplattista. Y hay que decir que, con muy buenos resultados, por cuanto los cubanos que han envejecido en la Isla llevan ocultos sus deseos de integración a la gran nación del norte como hasta hace poco muchos llevaban penosamente oculta su homosexualidad. En Cuba era preferible (y hoy lo es más que nunca) ser maricón que ser anexionista. La respuesta a la pregunta por cuántos cubanos hay dentro del closet del anexionismo yace en el nivel más profundo del alma colectiva como el secreto mejor guardado de la nación.

Así tenemos que el reproche de anexionismo es válido exclusivamente cuando el país en cuestión es Estados Unidos. Por lo demás, Cuba está dispuesta a integrarse hasta con Afganistán o Corea del Norte sin el menor pudor. La perreta de la soberanía solo esconde el temor a perder las prerrogativas que le confiere un Estado totalitario  a la clase política gobernante, a saber: la indefensión  ciudadana,  el  saqueo  moral  y  material  del  individuo  frente  al  omnipotente  y omnipresente  aparato  estatal  y/o gubernamental  y, en  última ―aunque  más  importante― instancia, al líder del Politburó.

La perreta antiplattista, íntimamente vinculada a la anterior, obedece al temor de que colapse el mecanismo de legitimación simbólica tras una apertura democrática y transnacional, lo cual conllevaría al descrédito del metarrelato nacionalista. De modo que ambas son extremos de una misma relación. Por otra parte, no se puede ser anti- integracionista en general sin ser antidemocrático. El integracionismo de los países del ALBA es selectivo y exclusionista, así es que todo el que está en el otro extremo tiene el derecho de devolver la pelota a la cancha de los castro-chavistas. ¿Por qué todo esto? Para no quedar expuestos  al  escrutinio  internacional, para continuar cosechando la  cultura del miedo, la expoliación del ciudadano y el secretismo, que es el sostén de la Revolución.

¿En qué radica el peso de este estigma? No solamente en que es un peso histórico, sino en su connotación moral. El logro de la propaganda revolucionaria consistió, en este caso, en igualar la simpatía por los norteamericanos con la actitud de la prostituta. Sutilmente, los mecanismos más viles se ponen en juego aquí, de tal modo que aun el defensor de la integración a Estados Unidos cree que comete un pecado obsceno e inmoral. La solución no puede ser otra: permanecer en el closet.

Ahora cabe la pregunta. ¿Con qué derecho ningún cubano ―sea castrista, comunista, marxista, leninista o todo junto― puede cuestionar la decisión personal de su compatriota? ¿Por qué les molesta tanto a los revolucionarios la sola posibilidad de que alguien tenga una opinión o elección diferente, al punto de llegar a atentar contra la vida de quien así se proyecte?

Es absurdo pensar que la nacionalidad cubana se vea amenazada por el “enemigo plattista”, en todo caso la amenaza es la Cultura misma y no la elección o la opinión de los individuos libres. Pero sucede que, así como no podemos ir contra la Naturaleza tampoco podemos ir contra la Cultura. Es esta última la que modifica los valores nacionales, la que los preserva o extingue. (Claro que no debemos reducir la Cultura al conjunto de las bellas artes y el folklore)1. Así que va siendo hora de tomar partido: o por el derecho a la libre expresión y elección o por el totalitarismo y el control de las voluntades individuales; por la Cultura o contra la Cultura.

La sociedad del conocimiento

No se trata de negar el papel del Estado ni de enterrar el capitalismo. Los sepultureros de Marx se quedaron finalmente sin empleo, mientras el sueño comunista de una sociedad sin Estado se desvaneció apenas fue concebido. Hay que hablar en términos de transformación, de cambio de funciones, de transmutación si se prefiere. Los Estados tienden a ser multinacionales, nodos de una red que es la sociedad global; y el capitalismo: la plataforma sobre la que han de levantarse las futuras sociedades del conocimiento.

El concepto de lo transnacional tiene un sentido espacial; el de lo postnacional, en cambio, es algo que se entiende desde ángulo temporal. ¿Hacia dónde va la Cultura? Obviamente hacia la integración y el derribo de las barreras nacionales junto esa arcaica ideología que pretende conservarse estanca, a la vieja usanza medieval. El nacionalismo representa hoy un retroceso, un severo freno a la libertad, al pensamiento y a la creación. Aquí es imprescindible escuchar a Henri Bergson: “De diez errores políticos nueve consisten en seguir considerando verdadero lo que ha dejado de serlo…”2

¿Qué nos queda, pues? ¿La anexión a los capitalistas norteamericanos como única opción? ¿El Plattismo?

Primero quisiera que el lector me respondiera un par de preguntas: ¿Es China capitalista o socialista? ¿Y Venezuela? La Cuba raulista, ¿cómo la clasificaría? No me lo diga, sé que no tiene respuestas. Pruebe a enfocar las cosas así: a partir del final de la Guerra Fría y con el advenimiento de la postmodernidad los conceptos de capitalismo y socialismo cayeron en desuso, simplemente ya se muestran obsoletos para caracterizar la realidad política, económica y cultural de los tiempos presentes. Los efectos de la globalización están rediseñando el mapa mundial, mientras la Tecnología (en tanto forma dominante de la Cultura) ha trastocado todos los valores, las instituciones, las relaciones interestatales y las personales. El conocimiento mismo ha experimentado una brutal transformación y, con él, todo el edificio de la Ciencia.

Mientras los anti-anexionistas (por lo que ha de entenderse a los revolucionarios que prefieren anexarse a cualquiera, excepto a los Estados Unidos, y que pretenden negociar con cualquier extranjero antes que con los propios cubanos) andan echando pestes y estimulando el odio, ese gran país se ha convertido en un Estado de nuevo tipo: multicultural, democrático y postnacional. De la misma manera que Cuba ya no es socialista, Estados Unidos ya no es un país capitalista, sensu stricto. Y mientras los anti-plattistas ladran ellos nos ganan la carrera del conocimiento.

De una manera u otra todas las naciones están sujetas a un proceso de hibridación cultural y transnacionalización. Estados Unidos, para tranquilidad de los que permanecen dentro del closet y de sus propios represores, ya no es tan americano ni tan capitalista. Es una sociedad multicultural y postcapitalista en la que todos tienen cabida. Sin embargo, no es la única con estas características; la Unión Europea, por ejemplo ―a la que a la Cuba raulista le encantaría anexarse― también lo es. Así es que la integración va y el que la gente tenga sus preferencias socio-económicas y culturales no los hace prostitutas.

El mundo hacia el que debe mirar la nueva Cuba es, pues, el de las sociedades del conocimiento, por la simple razón que ese es el futuro inevitable que se nos ha negado a los cubanos dentro de la Isla por un gobierno dictatorial, inepto y provinciano. Nuestro futuro no está ni en la mano de obra y el trabajo, al estilo marxista; ni en el capital y la acumulación, según el modelo que transmuta frente a nosotros.

El conocimiento viene siendo ya el recurso fundamental y el crimen de lesa cultura consiste justo en hundirnos cada vez más en esa brecha digital que define hoy quién es pobre y quién no lo es. Estamos  del bando de los analfabetos  funcionales, de los desconectados ―es decir, de los perdedores― por obra y gracia de un grupo de anti-plattistas incompetentes que todavía ignoran que quien manda en el mundo no es ni el socialismo ni el capitalismo sino la Tecnología, la cual solo germina en situaciones trans y postnacionales de integración, democracia, libertad y multiculturalismo.

El Estado-Nación ―aun en sus particularismos ideológicos― fue un subproducto del proceso secularizador que trajo consigo el advenimiento de la Ciencia como forma dominante de la Cultura en la modernidad. Lo que pueda suceder finalmente con el socialismo y el capitalismo en ese nuevo universo simbólico dominante que es la Tecnología, es algo que excede con mucho tanto el poder económico de Estados Unidos como las componendas ―y a menudo macabras― maniobras raulistas de actualización.

Una vez más, escuchemos no a Marx, sino a Hegel: “Cuando la forma sustancial del espíritu se ha transformado, es absolutamente imposible querer conservar las formas de la cultura anterior; son hojas secas que caen empujadas por los nuevos brotes que ya surgen sobre sus raíces”.

El presente artículo fue enviado a Cuba en noviembre de 2013 con el propósito de ser impreso y reproducido dentro del país.

Aparece en el 2do número de la revista Cuadernos para la Transición


Notas

1 Véase el desarrollo del concepto de Cultura en mi libro El cuerpo y lo otro. Introducción  a una teoría general de la Cultura (Ciencias Sociales, La Habana, 2004).

2 “Y el décimo ―agrega el filósofo―acaso el más importante, en no considerar verdadero lo que en realidad lo es”.

3 Véase el prólogo de Hegel a Fenomenología del Espíritu.

¨El Gato al Agua¨ entrevista con Antonio Rodiles

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Leer en PuntoCuba.com presentación del documental Gusano y declaraciones de Antonio Rodiles.

Written by lia

mayo 17th, 2014 at 1:00 am

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The United Nations Covenants, Five Years Later

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Five years after Cuba’s representative signed the United Nations Covenants on Civil and Political Rights and on Economic, Social and Cultural Rights, the situation with regards to fundamental rights in Cuba remains precarious. The violation of fundamental rights is not only a part of the repressive apparatus of the State, but our national legislation itself imposes restrictions on these freedoms enshrined in international law.

The Cuban Constitution formally recognizes the fundamental freedoms of assembly, association and expression, but immediately establishes limitations that barely allow the exercise of them. The practice of these rights can always be considered contrary to the interests “of the Cuban people to build socialism and communism,” and therefore swept away with great violence and impunity. In short, none of the fundamental rights are legally guaranteed.

To punish these “contrary interests” the Criminal Code provides for sentences of 10 to 20 years in prison or the death penalty for anyone “who, in the interests of a foreign State, commits an act with the intent of undermining the independence of the Cuban State or the integrity of its territory.”

Another of the offenses widely used to limit the exercise of these rights is the charge of a “propensity” to commit crimes demonstrated by conduct that is in manifest contradiction with the norms of the “socialist morality.” Any police officer may issue an “official warning” against an individual if the officer perceives them to be “dangerous” or to have ties to “potentially dangerous people.” Anyone who has received one or more official warnings may be charged with “dangerousness” and sentenced to up to four years in prison.

Currently still in force is the Law of Protection of National Independence and the Economy of Cuba (Law No. 88) enacted in 1999 by the National Assembly. Law No. 88 provides penalties of 7-15 years in prison for supplying the “enemy” with information that could be useful for strengthening measures against the government of Cuba. The deprivation of liberty may be up to 20 years in the case of information obtained surreptitiously. This law also prohibits the possession, distribution and reproduction of “subversive material,” and establishes prison sentences of up to five years for collaborating with radio stations, television stations or publications deemed to be in the service of foreign powers. The law also imposes unacceptable limits on freedom of association and assembly.

The Cuban State has ratified more than forty international treaties on human rights; however, none of these norms are directly applied to the legal system, principally by the courts. This means that the rights protected by these international norms are, in practice, a “dead letter.”

Total control over all communication media, as provided in the Constitution, includes the written press, radio broadcasts, television or any other means of communication, such that the right to freedom of expression is restricted. Official recognition and registration is denied to unions, civil, professional and human rights associations not belonging to the apparatus of the State or to mass organizations controlled by the government.

Those who try to express their opinions, organize meetings or form associations that contradict the policies of the government or the objectives of the State, are in danger of being subjected to punitive measures such as imprisonment, dismissal, harassment or intimidation.

The arrests and beatings of defenders of human rights, dissidents and political opponents, and independent journalists are common. In some cases they are detained for hours, in others they have been held without charges for months and, on occasion, without trial, on suspicion of participation in activities considered to be counterrevolutionary or for equally vague accusations. In some cases, opponents are summarily tried and sentenced in the space of a few days. Harassment and intimidation of critics and political dissidents and their families at the hands of official groups in so-called “acts of repudiation” constitutes psychological torture, given the tension it can generate for the victims and their families.

Independent local and international human rights NGOs have a great difficulty reporting on human rights violations. The latter are not allowed to visit the island, which contributes to hindering the observation of the human rights situation.

It is incomprehensible that democratic governments embrace a totalitarian system that bears the main responsibility for the disaster befalling our nation. The Cuban people have the right to life, to live and feel pride in their land. Why not listen to us? Why allow us to be covered with a mantle of rhetoric, full of absurd and outdated terms, repression and national ruin?

A true transformation for our people implies, above all, changing laws, regulations and administrative practices that relate to all fundamental freedoms in accordance with international obligations contracted by the Cuban state, as well as the provision of full legal guarantees.

The defense of fundamental rights entails not only an ethical commitment. No society can be viable while ignoring human beings, never before has the nexus between respect for the individual and the development of nations been so clear.

How long should the Cuban people endure the misery associated with the disrespect of our fundamental rights and the imposed material misery that has caused so much pain and damage to our nation? Our country languishes in a calamitous economy with its collapsed infrastructure and an asphyxiating decapitalization. How many more Cubans will have to escape from our country to seek a dignified life in other lands?

For all this, the Campaign for Another Cuba was launched in August 2012, a campaign arising from civil society to demand that the Cuban government immediately ratify and implement the United Nations Covenants.

 

This effort has been coordinated by hundreds of activists and dissimilar groups the length and breadth of the island, who are working towards regaining our fundamental rights, rights that never should have been severed for any reason. Undoubtedly, this requires the efforts of many pushing from civil society to change a reality that has shown itself to be deeply impervious to change. However we are confident that we will succeed.

We also hope for the just support of the entire regional and international community to exert pressure towards the democratization of our land.

Organizing Committee of the Campaign For another Cuba.

Ailer Gonzalez Mena (Artist, State of SATS)

Alejandro González Raga (former prisoner of conscience, Cuban Observatory of Human Rights)

Alexis Jardines (Philosophy Professor, State of SATS)

Angel Moya (former prisoner of conscience, Coordinator Democratic Freedom Movement for Cuba)

Antonio G. Rodiles (SATS State Coordinator)

Eduardo Díaz Fleitas (former prisoner of conscience, Pinar del Rio Democratic Alliance)

Felix Navarro (former prisoner of conscience, Pedro Luis Boitel Democracy Party, Executive Secretary FANTU)

Guillermo Fariñas (former prisoner of conscience, Spokesman FANTU)

Iván Hernández Carrillo (former prisoner of conscience, Confederation of Independent Workers of Cuba)

Jose Daniel Ferrer (former prisoner of conscience, UNPACU Coordinator)

Jose Diaz Silva (former political prisoner, Opposition Movement for a New Republic)

Laritza Diversent (CUBALEX)

Librado Linares (former prisoner of conscience, Cuban Reflection Movement)

Luis Felipe Rojas (Writer)

Manuel Cuesta Morua (Progressive Arch, New Country)

Raul Risco (Pinar del Rio Democratic Alliance)

Veizant Boloy (Independent Lawyer)

Yaremis Flores (Lawyer, CUBALEX)

Rene Gomez Manzano (former political prisoner, Lawyer, Corriente Agramontista Association of Independent Lawyers)

Written by Estado de SATS

febrero 20th, 2013 at 11:18 pm

FREE Antonio G. Rodiles

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Sign the petition on Change.org

 

Written by Estado de SATS

noviembre 19th, 2012 at 5:38 pm

Campaign “For Another Cuba”: A Commitment to Change

with 2 comments

by Miriam Celaya
6 August 2012

Logo created by Garrincha for the campaign

Several weeks ago the document “Citizen Demand for another Cuba” was released, signed by hundreds of Cubans on the island and the diaspora, demanding that the government put into practice immediately the legal and political guarantees endorsed in the Universal Declaration of Human Rights, through the ratification of the signing of the Covenants on Civil and Political Rights and on Economic Social and Cultural Rights, which were signed by the Cuban authorities on February 28, 2008 in New York, and so far have been a dead letter for all Cubans.

This demand was delivered to the headquarters of the National Assembly as written evidence of our attachment to our rights under the Constitution of Cuba and the definitive will to fight for changes that will permit a democratic transition on the island.

Corresponding to the Citizen Demand, a campaign at the national level has recently been launched to collect the signatures of Cuban citizens who consider it their right to join this civic claim. This is a legal action recognized by the Constitution, the Universal Declaration of Human Rights — to which, in its development, Cuba was a promoter and a signatory — and by the Covenants themselves. It is urgent that Cubans understand that the changes we dream of can only be obtained by ourselves.

We know that the government is not going to respond this time to our just demands. We know that the forces of repression are going to increase their harassment of the civic activist of this campaign; but — regardless of the number of the signatures and the official action — this is, above all, a moral action that cannot be postponed. This is an action that calls for the presence of all dignified Cubans, regardless of their ideology, their political sympathies or their religious creed. It is about recovering our citizenship, saving ourselves from the shame.

In the coming months, the campaign “the other Cuba” will be developed through cultural and civic initiatives: concerts, performances, pamphlets and much more. We hope that all Cubans with a democratic vocation will support us in this and help us to spread both the activities of the campaign as well as the Universal Declaration of Human Rights, and in particular its related Covenants. Every Cuban needs to be fully aware of their rights and the practice of them. Who knows if we may be brewing a plebiscite in favor of freedom and democracy in Cuba!

August 6 2012

Written by Estado de SATS

septiembre 6th, 2012 at 8:32 pm

Cuban Government’s Repressive Wave Against UNPACU

with 2 comments

These are the names of the activists arrested, that they have given us so far, we do not know the exact number of arrests.

Holguín:
Rolando López Martínez
Jesús Aguilera Villaruela
Antonio Caballero Pupo
Luis Miguel Gómez Hernández
Bernardo Torres Roldán
Alberto García Silva
Maidalis Guerrero Silva
Yoandra Guerrero Silva
Maris Rosa Rodríguez Silva
Santiago Yordan Rio
Angel Luis Téllez Aguilera
Bárbara Bauzá Dri

La Habana:
Hugo Damián Prieto Blanco
Yosbel Ramos
Idalberto Acuña
David Águila

San Luis (Santiago de Cuba)
Roberto González Feria
Mauro Mir Espinosa
Ricardo Guzmán Calzado

Santiago de Cuba:
Walter Clavel Torres
Anger Antonio Blanco

Written by Estado de SATS

agosto 24th, 2012 at 8:23 pm

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