¿Juez o parte?

El debate suscitado a partir de la carta de más de 40 personalidades pidiendo el relajamiento de las restricciones al régimen de La Habana ha sido copioso. Han respondido con intensidad quienes abogan que, como premisa, deben ser devueltos a los cubanos sus derechos y libertades fundamentales, además de ser muy explícitos al aclarar que serían personeros del régimen quienes mayor partido sacarían de las medidas propuestas. Mientras tanto, es notable el silencio de quienes desde la Isla apoyan este documento. No he leído ningún artículo aún que lo defienda.

En medio de la polémica, encuentro hoy una entrevista en el nuevo sitio de Yoani Sánchez, quien ha manifestado en otras ocasiones respaldo a la agenda de Carlos Saladrigas, uno de los principales promotores de la misiva antiembargo. La entrevista hace referencia al debate desatado y su encabezado llamó mi atención. Cito:

«La propuesta ha desatado las pasiones y las especulaciones, alimentadas también por la inminente llegada a La Habana de representantes de la Cámara de Comercio de EE.UU.»

«La sociedad cubana, sin embargo, parece mantenerse al margen de los titulares, los artículos encendidos y las réplicas —o apoyos— a la llamada ‘carta de los 40’ que ya circulan por las redes y los correos electrónicos. Con el pensamiento puesto en esa población desinformada y sumida en sus grandes problemas cotidianos, realicé esta entrevista al vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, que me recibió en Washington pocas semanas antes de la salida de 14ymedio.»

La sociedad cubana no está al margen, cada vez más se escuchan opiniones de  ciudadanos «de esa población desinformada y sumida en sus grandes problemas cotidianos» que reconocen abiertamente que no es el embargo el responsable de tanta penuria sino una dictadura dispuesta a seguir depredando el país.

Los escritores, intelectuales, periodistas, activistas, presos políticos, lectores y foristas que por estos días, desde fuera y dentro de la Isla, se han manifestado sobre el tema a través de artículos y comentarios en los portales DIARIO DE CUBA, Cubanet y otros, también conforman la nación cubana. Quienes opinan desde dentro y sostienen proyectos y otros medios de prensa independientes y enfrentan constantemente la represión de un dictador y su régimen, también pertenecen a la sociedad cubana.

En medio de un debate intenso y sin siquiera haber tomado parte del mismo, pretender erigirse como la voz o el canal que puede darle al pueblo cubano la luz de lo que ocurre, resulta pretencioso y descalificativo hacia quienes han entrado en esta polémica.

Es fundamental la honestidad política, 55 años de castrismo han sido demasiado tiempo de simulación. Toca ahora mayor transparencia y claridad. Ojalá que la franqueza sea parte esencial del juego político, aunque duela. Ojalá quienes tienen listas sus agendas y sus acompañantes en Cuba presten algo de interés al reclamo justo de los derechos de quienes están bajo una total indefensión, y no acudan a justificarse en el relativismo.
Importante es que se respeten criterios y visiones diversas cuando del futuro de una nación se trata. Pero también resulta elemental que se preste especial atención a quienes como bien resumiera el periodista Raúl Rivero en un artículo, están «muy cerca de la candela».

El debate sobre el embargo tiene un espacio primordial en la actualidad cubana. Pero debe contener como elemento esencial el reclamo de nuestros derechos básicos. Y ahí están los Pactos de DDHH de la ONU como herramientas fundamentales. De ser ratificados e implementados, nos darían un escenario real de cambios y entonces, quizás, comenzaríamos a vislumbrar otra Cuba.