FORA y sus Fundamentos de DERECHO

La Constitución vigente de la República de Cuba, expresa textualmente en su artículo tercero:

“En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. Ese poder es ejercido directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular…”

De aquí quedan claros dos conceptos de relevante importancia para todos los ciudadanos del país, a saber:

1.Se reconoce como Soberano al pueblo de Cuba en general,
2.Admite que el poder soberano puede ser ejercitado directamente por el pueblo.

Esta formulación se aviene con la más ortodoxa doctrina constitucional contemporánea que reconoce al pueblo (que de ninguna manera constituye un bloque monolítico sino que constituye una integralidad múltiple de aspiraciones, criterios políticos, intereses y vocaciones diversas y muchas veces contradictorias) como el titular de la soberanía y que, además, acepta y fundamenta que éste delega ese poder al gobierno de turno mediante un Pacto Social.

El gobierno deviene así en representante a través de un poder delegado que mantiene sus raíces originarias en el soberano absoluto (el pueblo representado) y que será detentando por el gobierno (su representante) solamente en tanto en cuanto este último cumpla los acuerdos contraídos con el primero que ha aceptado someterse en obediencia, y que así será mientras los gobernados consientan a ello.

Cuando el gobierno, desconociendo los acuerdos a que llegara con el pueblo cuando en su día le fuera entregada constitucionalmente su representación, actúa de forma tal que viola flagrantemente los acuerdos aceptados por su parte, libera con ello de su compromiso de subordinación al pueblo y este, en su carácter de verdadero y supremo soberano, puede y debe retirarle su confianza y establecer otro Pacto Social con un nuevo representante.

Lo anterior pudiera reducirse a una frase mucho más compacta pero no menos omnicomprensiva por ello: El pueblo de Cuba tiene derecho a saber con, total transparencia, todo lo que se hace en su nombre por sus representantes, a cambiar, cuando lo entienda conveniente, los postulados constitucionales y, por supuesto, a retirar, bajo su potestad soberana, la representación otorgada a los actuales mandatarios.