'Es muy lamentable que las democracias europeas sucumban a la presión de un régimen oprobioso'

Banderas de Cuba y la Unión Europeo en un carro en La Habana. (CUBADEBATE)

De los 28 países miembros de la Unión Europea, ocho tienen aún pendiente la ratificación del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA) con La Habana, que entró en vigor provisionalmente en noviembre de 2017.

El acuerdo, rubricado en 2016, ha supuesto la normalización de las relaciones entre el Gobierno de Cuba y el bloque europeo, marcadas en los 20 años previos por la llamada «Posición Común» que exigía a La Habana respeto a los derechos humanos y transformaciones democráticas.

Croacia, Bélgica, Irlanda, Lituania, Holanda, Suecia, Francia e Italia no han dado el sí a la revalidación del pacto, aunque Italia y Francia se aprestan a hacerlo, según ha trascendido en la prensa local.

Entretanto, este 14 de marzo el Comité de Política Exterior del Parlamento sueco comienza el debate sobre el tema, y podría tomar la decisión a fines de abril.

DIARIO DE CUBA conversó con varios líderes opositores, cuyo «papel legítimo en las discusiones sobre la implementación del acuerdo entre el Gobierno de Cuba y la Unión Europea (UE)» ha sido reconocido por ministros y legisladores europeos.

Para Antonio Rodiles, del Foro por los Derechos y Libertades, «la ratificación del acuerdo bilateral entre el régimen de La Habana y cualquier país europeo es sin dudas un grave error», pues «contempla, entre comillas, el orden jurídico y legal imperante en Cuba».

«Ahora mismo el régimen acaba de imponer un texto constitucional, un texto que realmente no cumple con las bases de una Constitución, da prioridad a un grupo marcado por una ideología, la del Partido Comunista, y sigue violando en letra derechos y libertades fundamentales», ejemplifica.

«Ese llamado sistema legal y jurídico representa una violación constante de esos derechos y libertades. Todas las leyes complementarias que se van a derivar de este texto estarán en coherencia con esas violaciones. Me parece una burla que gobiernos democráticos acepten las reglas de un sistema totalitario de más 60 años», añade.

Por otra parte, Rodiles considera «una contradicción que la Unión Europea, condenando lo que está pasando en Venezuela, acepte las condiciones que el régimen cubano impuso en ese acuerdo, cuando el régimen es parte del problema que se está viviendo en Venezuela».

«Es una pena, realmente muy lamentable, que las democracias europeas sucumban a la presión y a aceptar a este régimen oprobioso como un Gobierno legítimo», declara.

Manuel Cuesta Morúa, líder de la coalición Mesa de la Unidad de Acción Democrática, considera que sí se debería ratificar, pero «con condiciones», de modo que suponga «una negociación más seria con el Gobierno cubano».

Las condiciones pasan, según plantea Morúa, por que «el Gobierno cubano respete lo que ha firmado en materia de derechos humanos, los pactos no ratificados», así como que «cese el ataque desmesurado sobre pacíficos activistas en toda la Isla que solo están ejerciendo justamente los derechos que el Gobierno cubano dice haber reafirmado».

El opositor considera que en el acuerdo debería quedar claro «cuál es la voluntad del Gobierno cubano de respetar su propia Constitución, porque esta tiene un capítulo de derechos y de ciertas garantías muy limitadas, pero lo tiene».

Sin embargo, lamenta que «la actitud y el comportamiento de las autoridades es como si eso no existiera», pues se burlan «de la letra y el espíritu de lo que acaba de aprobar».

«Que quede claro en ese acuerdo qué va a pasar con la ya pública minoría social y política que no se siente reconocida y representada en esta Constitución, porque se supone que se respete el derecho de la gente que no estuvo de acuerdo con ese texto o con determinados artículos», agrega.

Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, tiene una opinión diferente.

«Nuestra apreciación es que ningún país europeo debería ratificar este acuerdo con el Gobierno cubano porque en materia de derechos humanos el régimen no ha cambiado nada, arremete cada día más contra las personas que piensan diferente a ellos. Sigue llevando hombres y mujeres a prisión por este motivo», dice.

«Cada vez que hay negociaciones, cuando hay acuerdos bilaterales, desde la oposición le pedimos a todos los gobiernos que antes de llegar a firmar cualquier pacto, debe poner por delante el respeto a los derechos humanos, la libertad para los presos políticos», argumenta.

Soler recuerda un encuentro que sostuvo con enviados de la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, en agosto del año pasado, durante el cual la opositora trasladó estas mismas consideraciones.

Han pasado meses y «aquí nada ha cambiado, por eso pienso que lo que sí tienen que hacer es presionar al régimen cubano antes de ratificar estos acuerdos bilaterales».

«La represión y el hostigamiento contra las personas que piensan diferentes está peor y eso lo hemos visto en estos últimos días, a raíz de la celebración del referendo constitucional», lamenta.

En opinión de José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), «este tipo de acuerdo que la UE ha estado alentando con el régimen cubano es contraproducente en cuanto a ayudar en materia de derechos humanos», porque «el régimen continúa violando los derechos y libertades fundamentales de los cubanos».

«No solamente los derechos de nuestro pueblo, también desarrolla una nefasta injerencia en otras naciones del continente. Venezuela, el principal caso, también en Nicaragua», menciona.

«Si la UE no contempla medidas enérgicas, posturas similares a las tomadas con el aliado de La Habana (Nicolás Maduro), no solo estaría cometiendo un error moral, si no un gravísimo error político, por el daño que el régimen cubano hace directamente y ayuda a hacer en el continente (…)», sostiene.

Para Ferrer, los gobiernos europeos «deben dejar a un lado esa creencia de que con regímenes como el de La Habana el diálogo prospera».

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